Ansiedad: Cuando tu mente corre más rápido que la vida
- Giuliana Gomez

- 14 ago 2024
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 12 jun 2025
La ansiedad es una respuesta normal del cuerpo ante el estrés. Pero cuando se vuelve persistente, intensa o desproporcionada, puede interferir con tu bienestar, tus relaciones y tu capacidad para disfrutar del presente.
Muchas personas la viven en silencio, sin entender del todo qué les está pasando. Reconocerla es el primer paso para manejarla de forma más saludable y compasiva.
Los Trastornos de Ansiedad (TA) son más comunes en las mujeres (7.7%), que en los hombres (3,6%). Según datos revelados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Qué es la ansiedad?
Es una reacción emocional y fisiológica ante situaciones que el cerebro interpreta como amenaza. En pequeñas dosis, puede ayudarte a mantenerte alerta o rendir mejor. Pero cuando se convierte en un estado constante de preocupación, miedo o tensión, puede transformarse en un problema de salud mental.
Síntomas comunes de la ansiedad
La ansiedad no siempre se ve igual en todas las personas, pero puede incluir:
Físicos:
Palpitaciones, sudoración, tensión muscular
Dificultad para respirar o sensación de ahogo
Problemas gastrointestinales (nauseas, diarrea, dolor de estómago)
Mareos o fatiga constante
Cognitivos/emocionales:
Pensamientos intrusivos o catastróficos
Dificultad para concentrarse
Irritabilidad o sensación de estar “al límite”
Miedo intenso sin causa aparente
Conductuales:
Evitación de ciertas situaciones o personas
Aislamiento social
Hipervigilancia
Necesidad de controlar todo
Causas comunes de ansiedad
Factores genéticos y neuroquímicos
Eventos traumáticos o estresantes
Estilo de crianza o experiencias tempranas de invalidación emocional
Uso de sustancias
Condiciones médicas (como problemas de tiroides o cardíacos)

Alternativas para manejar la ansiedad:
A continuación, algunas estrategias y recursos validados que pueden ayudarte:
1. Técnicas de regulación emocional
Basadas en la Terapia Dialéctico-Conductual (DBT) y Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), ayudan a:
Identificar y nombrar emociones
Detener pensamientos irracionales
Tolerar el malestar sin reaccionar impulsivamente
📌 Ejercicio útil: Técnica STOP (Stop, Take a breath, Observe, Proceed con conciencia)
2. Respiración consciente y anclaje corporal
Aprende a calmar tu sistema nervioso con respiraciones profundas y lentas, como la 4-7-8 (inhalas en 4, mantienes 7, exhalas en 8).También puedes usar objetos (como una piedra, un pañuelo, o tus pies en el suelo) para volver al presente.
3. Escritura emocional
Llevar un diario de ansiedad puede ayudarte a:
Identificar patrones
Entender detonantes
Liberar tensión emocional
4. Apoyo profesional
Consulta con un psicólogo/a especializado/a. Las terapias más eficaces incluyen:
TCC (Terapia Cognitivo-Conductual)
DBT (Terapia Dialéctico-Conductual)
EMDR (para ansiedad postraumática)En algunos casos, acompañamiento psiquiátrico con medicación puede ser útil y necesario.
5. Red de apoyo emocional
Hablar con personas de confianza, unirte a grupos de apoyo, o simplemente compartir lo que sientes, ayuda a reducir la sensación de aislamiento.

Recomendaciones prácticas diarias
Establece rutinas que incluyan descanso y pausas
Limita el consumo de cafeína, azúcar y redes sociales
No te exijas estar “bien” todo el tiempo
Celebra tus avances, por pequeños que parezcan
Reconoce que pedir ayuda es una forma de fortaleza, no de debilidad
La ansiedad no es una señal de debilidad, es un mensaje del cuerpo que nos pide atención, autocuidado y reconexión. No tienes que afrontarla solo/a, ni vivir permanentemente en alerta.
🌿 Respirar, sentir y sanar también es parte del camino.







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